06 Abr

Mensaje de Solidaridad del Fondo Paraguas Rojo

La solidaridad no es un acto de caridad, sino de ayuda mutua entre fuerzas que luchan por el mismo objetivo. – Samora Machel

En los últimos días, semanas y meses, el Coronavirus/COVID-19 se ha extendido por todo el mundo y ha transformado el mundo. Los planes para el año se han evaporado y las fallas y debilidades de los diversos gobiernos e infraestructuras han quedado al descubierto.

Como siempre, las comunidades de trabajador*s del sexo están situadas en el punto de mira, experimentando esta nueva catástrofe en todas sus multiplicidades. Los titulares están poniendo de relieve las mismas cuestiones que nuestros socios y solicitantes y aliados articulan: las violaciones de los derechos humanos en todas sus formas, incluida la inseguridad de la vivienda, la disparidad de ingresos, la escasez de alimentos, el acceso desigual a la atención de la salud y otros servicios públicos, y la violencia.

Como siempre, las comunidades de profesionales del sexo están actuando con resistencia y agilidad. Cada hora, nuestras plataformas de medios sociales están llenas de nuevos fondos de ayuda mutua, líneas de atención telefónica las 24 horas, guías de trabajador*s sexuales y otras herramientas y recursos. El movimiento de l*s trabajador*s sexuales está actuando en solidaridad a través de contextos de varias maneras, típicas de su estrategia histórica.

Tenemos una lista de financiadores de emergencia en nuestra website

que pueden proporcionar algunos fondos adicionales. También estamos contactando con otros financiadores para crear más oportunidades para que los grupos de trabajadoras sexuales obtengan apoyo de emergencia. ¡Esperamos tener más noticias sobre esto pronto!

Mientras tanto, estamos viendo a la comunidad de trabajador*s sexuales colaborando y creando maneras para que todos nosotros podamos proporcionar ayuda mutua, la cual compartiremos en nuestra página web y en los medios de comunicación social de forma continua. Si saben de alguna que no esté incluida aquí, por favor compártanla con nosotros, en nuestra página de Facebook o a través de info@redumbrellafund.org

En solidaridad,

La Secretaría del Fondo Paraguas Rojo

Links importantes :

06 Abr

La resistencia de las trabajadoras sexuales a la crisis COVID-19: una lista de iniciativas

[interactive map of Sex-workers initiatives]

 

LATIN AMERICA

AMMAR ha creado una colección nacional para establecer un fondo de emergencia para l*s trabajadores del sexo y está compartiendo su información bancaria para depósitos directos. AMMAR ahora también acepta donaciones internacionales en esta cuenta de PayPal.

El Sindicato de Trabajador*s Sexuales de Quito ha establecido un fondo sobre gofundme para apoyar a las trabajador*s sexuales y para destacar los efectos de las respuestas gubernamentales al COVID-19 en la comunidad de trabajador*s sexuales.

La Red Comunitaria Trans en Colombia ha establecido un fondo para las trabajador*s sexuales trans en Bogotá.

AMETS México se enfrenta a la crisis de COVID-19 al recaudar donaciones (dinero o alimentos) en Twitter.

OTRANS Guatemala ha pedido apoyo y donaciones para apoyar a las trabajador*s sexuales trans, especialmente las personas mayores, en su acceso a las primeras necesidades.

La Brigada Callejera está buscando donaciones para apoyar su campaña para exigir apoyo y suministros del gobierno de México.

Miluska Vuda y Dignidad de Perú está recaudando fondos para distribuir entre aquellas madres que no pueden acceder al Bono Social del Estado.

 

ÁFRICA

African Sex Workers Alliance (ASWA) ha desarrollado una guia con consejos de seguridad para las trabajador*s sexuales.

Un fondo de solidaridad ha sido creado en Sudáfrica por el SWEAT y Sisonke (Movimiento nacional de trabajador*s sexuales en Sudáfrica). Está especialmente creado para que l*s aliad*s apoyen directamente a las trabajador*s sexuales.

 

ASIA PACÍFICO

Scarlett Alliance en Australia ha trabajado con una coalición nacional de trabajador*s sexuales para formar este fondo para trabajador*s sexuales en todos los territorios australianos. El enlace incluye una herramienta para enviar una solicitud de asistencia.

Ayude a respaldar paquetes mensuales para 500 hogares de trabajador*s sexuales y personas trans en Karnataka India para abril y mayo de 2020. Sangama es una organización no gubernamental que trabaja por los derechos de la clase trabajadora, las minorías sexuales y de género que no hablan inglés, las trabajador*s sexuales y las personas que viven con VIH desde 1999.

La Red Nacional de Trabajador*s Sexuales de la India (NNSW India) estableció un fondo para proporcionar a las trabajador*s sexuales y sus familiares en kits de alimentos (lo que equivale a un mes para una persona). También enfatizan la invisibilidad particular de las trabajador*s sexuales en tiempos de COVID-19, descuidadas por la opinión popular y la ayuda oficial del estado.

Durbar Mahila en India está apoyando a las trabajador*s sexuales de los distritos de luz roja en Kolkata con alimentos y productos esenciales. Para ello, solicitan apoyo financiero de personas, organizaciones y administraciones públicas. Puede encontrar sus datos bancarios aquí (sitio web) y aquí (facebook).

 

EUROPA

La Red Europea, el ICRSE, actualiza regularmente una lista de fondos de emergencia establecidos por trabajador*s sexuales en Europa para enfrentar la crisis COVID-19.

STAR-The First Sex Workers Collective en los Balcanes, en Macedonia, pidió una campaña de solidaridad, haciendo hincapié en el efecto de COVID-19 y las políticas gubernamentales sobre las trabajador*s sexuales y sus familias. Publicaron una lista de plataformas de donaciones proporcionadas por sus socios, principalmente organizaciones dirigidas por trabajador*s sexuales.

UTSOPI, la organización nacional belga dirigida por trabajador*s sexuales, ha creado un fondo de ayuda mutua.

Sex Work Polska creó un fondo de emergencia.

PION, la Organización de Interés para Trabajador*s Sexuales en Noruega ha desbloqueado algunos recursos de emergencia para apoyar a las trabajador*s sexuales en dificultades. Puede encontrar su contacto para acceder a estos recursos en su sitio web.

Acción colectiva de Berlín: Fondo de emergencia para la vida nocturna. Este fondo existe para proporcionar ayuda financiera de emergencia a los trabajador*s de la vida nocturna en riesgo en Berlín, aquellos cuyos medios de vida se han visto gravemente afectados por COVID-19, y especialmente aquellos que no tienen acceso a otros sistemas de apoyo.

Red Umbrella Athens, Positive Voice y las trabajador*s sexuales de Atenas han creado un fondo de emergencia para apoyar los alimentos y las necesidades básicas, pero también para cubrir los gastos básicos de vida como el alquiler, la electricidad, etc.

El Fondo de Emergencia Holandés en los Países Bajos ha establecido un fondo de emergencia. El Fondo Holandés de Emergencia se está enfocando en colegas con necesidades inmediatas, que no tienen acceso a servicios / compensación accesibles a trabajador*s independientes y trabajador*s de burdeles.

En Francia, el Syndicat du Travail Sexuel (STRASS) recopiló información útil en su sitio web sobre prevención, reducción de daños, acceso a tratamiento y atención médica, así como acciones actuales y líneas directas en manos de asociaciones comunitarias en estos tiempos de crisis. Comenzaron una recaudación de fondos para proporcionar ayuda de emergencia a las trabajador*s sexuales que más lo necesitan.

 

Berufsverband Erotische und sexuelle Dienstleistungen e.V (BesD), Alemania, ha publicado una guía en alemán e inglés en su página web. Por favor, consideren la posibilidad de hacer una donación a través de su página website para apoyar su trabajo en Alemania y más allá.

Red Edition ha creado una línea telefónica de 24 horas para las trabajador*s del sexo en Austria. apoyar a los trabajadores sexuales migrantes durante este tiempo de aislamiento social.

Tras el cierre de todos los sex-shops, incluyendo las ventanas de los burdeles, el Fondo de Emergencia Holandes en los Países Bajos ha establecido un  Fondo De Emergencia. (Traducción pronto, actualmente sólo en holandés).

Sex Work Expertise en los Paises Bajos ha proporcionado este link con información sobre el aspecto financiero y legal del apoyo a los ingresos de l*s trabajador*s del sexo (autónomos / ZZP’ers, opting-inners y migrantes).

El Movimiento de Defensa y Resistencia de los Trabajador*s del Sexo (SWARM) ha lanzado un  Fondo de Emergencia (del 13 al 20 de marzo) para apoyar a l*s trabajador*s del sexo en el Reino Unido.

Trabajador*s Sexuales incluyendo AFEMTRAS, Colectivo de Prostitutas de Sevilla, Putas Indignados, Putas Libertarias del Raval, (N)O.M.A.D.A.S, Sección Sindical de Trabajadoras Sexuales de la IAC, Sindicato OTRAS, y Aprosex han colaborado para establecer un fondo de emergencia para ayudar a sus colegas durante este tiempo de crisis. Puedes ayudarl*s y hacer una donación a través de este enlace: http://bit.ly/AyudaCETS

Drugreporter también ha proporcionado orientación sobre la forma en que los proveedores de servicios de reducción de daños europeos mitigan los riesgos de las infecciones por Covid-19 y protegen a sus clientes. (Este articulo se actualiza constantemente a medida que reciben más información).

En Suecia, Fuckförbundet ha proporcionado sus datos bancarios para apoyar a los trabajadores del sexo. Por favor, marque su pago como «COVID 19».

Umbrella Lane está proporcionando apoyo a las trabajadoras sexuales activas en Escocia a través de un Fondo de Emergencia. El fondo cerrado alcanzó las 10,291 £!

ACCEPTESS-T en Francia está proporcionando apoyo financiero a las trabajadoras sexuales trans* en su región.

 

AMÉRICA DEL NORTE

Un grupo de Indiana, el Proyecto Pink Bloc, está haciendo micro subsidios de $ 100 para trabajador*s precarios.

Las trabajador*s sexuales de Las Vegas, ahora enfrentadas con el cierre de toda la franja y todos los hoteles / casinos, han comenzado este gofundme.

La Red de Trabajador*s Sexuales para Excitar la Revolución Detroit (ANSWERDetroit) y Radical Care (RADCare) lanzaron el Fondo de Ayuda Mutua para Trabajador*s Sexuales de Detroit para apoyar a las trabajador*s sexuales con sede en Michigan o en el centro de Michigan.

En Montreal existe una iniciativa de respuesta rápida de Mtl para trabajador*s sexuales precarias.

Showing up for Racial Justice -Toronto ha reunido algunos recursos en un documento que incluye estrategias y fondos para la atención colectiva.

Otro fondo de Toronto ha cerrado por donaciones y ahora está trabajando en la distribución, pero se ha ofrecido a ayudar a otros a organizar campañas similares. Para las trabajador*s sexuales en Canadá que también son artistas independientes, escritores y periodistas, hay una lista de recursos canadienses.

Butterfly y Maggies, también con sede en Toronto, han elaborado conjuntamente una directriz comunitaria para trabajador*s sexuales sobre buenas prácticas hacia COVID-19. Parte de la información está especialmente basada en Toronto, pero la mayoría de la información puede ser útil para cualquier trabajadora sexual de habla inglesa, cliente, tercero o aliado.

Un fondo se enfoca completamente en las trabajador*s sexuales que buscan fondos para mantener a sus familias, el Fondo de Familias Vulnerables.

En Vancouver, PACE abrió un fondo dirigido por trabajador*s sexuales que proporciona hasta 100-200 USD a trabajador*s sexuales que se identificaron con una comunidad marginada.

COYOTE-RI ha recopilado una lista incluyendo información sobre salud reproductiva, trabajando en línea bajo FOSTA/SESTA, y otros materiales para apoyar a las trabajadoras sexuales

Esta semana el podcast de The Healing Justice Podcast organizó una mesa redonda sobre COVID-19 para hablar de la reducción de daños y el apoyo de la comunidad.

The Green Light Project está llevando a cabo una recaudación de fondos para apoyar a los trabajadores del sexo de Seattle durante el brote de COVID-19.

Whose Corner Is It Anyway es un grupo de ayuda mutua del oeste de Massachusetts para la comunidad de trabajadores sexuales de la calle, de bajos ingresos, de viviendas inseguras y usuarios de drogas. Su gofundme se actualiza cada 2 semanas con información actualizada sobre las necesidades de su comunidad. La publicación más reciente detalla cómo están cambiando sus reuniones para satisfacer las necesidades de sus miembros.

La Alianza de Justicia para Jóvenes Inmigrantes de California también ha compartido una link para los indocumentados. Incluye algunos recursos que pueden ser relevantes para los trabajadores sexuales migrantes en California.

Lysistrata Mutual Care Collective & Fund está aceptando donaciones a través de su sitio website y distribuye fondos de emergencia para trabajador*s sexuales. También han compilado una lista de ayuda mutua.

La Fundación de Emergencia para Trabajadores Sexuales de Tucson (SWEET) proporción micro grants, subvenciones a los trabajadores sexuales en Tucson y el condado de Pima.

La Coalición de Animadores de Colorado (CEC) solicita donaciones para su comunidad de trabajadoras sexuales.

L*s trabajador*s sexuales de Portland han establecido un fondo de ayuda PDX Sex Worker Covid-19 Relief Fund

El Colectivo de Trabajador*s Sexuales Negr*s (BSWC) es un proyecto de la ciudad de Nueva York que trabaja para dar apoyo a los trabajadores sexuales negros de la zona. Hay varias maneras de proporcionar apoyo disponibles en su sitio website.

El Proyecto de Alcance para Trabajador*s Sexuales (SWOP) Brooklyn también está dirigiendo un fondo Emergency COVID Relief para los trabajador*s sexuales de Nueva York que han sido afectados por COVID-19.

El Proyecto de Alcance para Trabajador*s Sexuales en Austin, Texas (SWOP ATX) ha establecido un fondo de ayuda de emergencia.

No Justice No Pride (NJNP) está buscando apoyo a través de Patreon para las trabajadoras sexuales trans* en Washington D.C.

22 Dic

Únete a nosotros

Lo siento, ahora está cerrado

El Fondo Paraguas Rojo está buscando activistas comprometidos con los derechos de l*s trabajador*s sexuales que quieran unirse a nuestro Comité Internacional de Coordinación (ISC)

  • ¿Eres un* trabajador* sexual y una activista interesada en apoyar los movimientos de derechos de l*s trabajador*s sexuales a nivel global?
  • ¿Estás de acuerdo con la necesidad de respetar el trabajo sexual como trabajo y garantizar que l*s trabajador*s sexuales de todo el mundo puedan organizarse para reclamar sus derechos humanos?

Tenemos 3 posiciones abiertas para nuevos miembros de ISC de:

  1. cualquier país hispanohablante en América Latina o el Caribe;
  2. cualquier país francófono y lusófono en África;
  3. cualquier país en Asia del Sur.

Las solicitudes serán aceptadas en inglés, español y francés.

Envíanos el formulario completo junto con una carta de recomendación de una organización de trabajador*s sexuales antes del 18 de enero a las 9 en la mañana (Hora Central Europea) de 2019.

Funciones y responsabilidades

El Comité Internacional de Coordinación (ISC) es responsable toma las decisiones estratégicas y programáticas clave del Fondo Paraguas Rojo (Red Umbrella Fund). Si bien sus miembros provienen de diferentes partes del mundo, se espera que todos los miembros de ISC mantengan la perspectiva global del Fondo Paraguas Rojo a la vanguardia de su toma de decisiones.

El Comité Internacional de Coordinación (ISC):

  1. Establece los criterios y prioridades de otorgamiento de donaciones, selecciona a los miembros del Comité Asesor del Programa (PAC) y aprueba las nuevas donaciones. (Donaciones)
  2. Recluta, supervisa y apoya al Coordinador del Fondo y aprueba políticas y procedimientos relacionados con decisiones claves programáticas y estratégicas. (Administración)
  3. Revisa y aprueba el plan anual y el presupuesto del Fondo Paraguas Rojo. (Planificación)
  4. Asegura que las comunicaciones del Fondo Paraguas Rojo sean consistentes con las agendas de las redes globales y regionales clave de trabajadoras sexuales y la visión y misión del fondo. (Comunicación)
  5. Apoya la comunicación, el aprendizaje cruzado y el desarrollo de capacidades. (Aprendiendo y compartiendo)

¿Quiénes son los miembros del ISC?

Los miembros del ISC son activistas, trabajador*s sexuales (siempre la mayoría) y representantes de donantes. Tiene hasta 11 miembros de diferentes partes del mundo. El ISC se esfuerza por la diversidad en sus miembros, incluso en relación con la geografía, el idioma, el género, las áreas de especialización y las afiliaciones.

Qué estamos buscando:

  • Activista por los derechos de l*s trabajador*s sexuales, quienes se identifican como trabajador*s sexuales (actuales o anteriores) y son parte de una organización liderada por trabajador*s sexuales.
  • Activistas viviendo en Asia del Sur, América Latina (países hispanohablantes) o África (países de habla francesa y de habla portuguesa). Tenga en cuenta que las otras (sub) regiones ya tienen representación en el ISC en este momento.
  • Capaz de comunicarse bien (leer, escribir y hablar) en inglés, español, francés o ruso. Alentamos especialmente a los activistas de habla inglesa a que se nominen a sí mismos.
  • Alguien con acceso y disponibilidad regulares de correo electrónico para asistir a reuniones de ISC (por teléfono, WhatsApp o Skype) y al menos una reunión internacional por año.
  • Alguien capaz de ser voluntario varias horas por semana para las discusiones y responsabilidades del ISC en diferentes momentos del año.
  • Los candidatos deben estar interesados ​​y disponibles para comprometerse a participar activamente en el ISC durante al menos tres años. La membresía puede ser renovada una vez por otros tres años.

¿Qué ofrecemos?

  • ¡Una oportunidad única para contribuir al único financiador global liderado por la comunidad que se enfoca específicamente en apoyar los movimientos de l*s trabajador*s sexuales!
  • Conocimiento de los movimientos de los derechos de l*s trabajador*s sexuales a nivel mundial y del mundo de los fondos.
  • Contacto directo con activistas de los derechos de l*s trabajador*s sexuales y compañer*s aliad*s.
  • Soporte de traducción para miembros de ISC para hasta tres idiomas (inglés, ruso y español o francés).
  • La membresía de ISC es una posición voluntaria (no pagada) pero los costos de participación en las reuniones están cubiertos.

¿Cómo se aplica?

Paso 1: Obtenga una organización o red de trabajadores sexuales de la que usted sea parte para escribir un endoso (una carta de recomendación) para su nominación (correo electrónico o carta) y

Paso 2: ¡Envíenos su formulario de auto-nominación completado antes del 18 de enero de 2019!

¿Otras preguntas?

Contacto: info [@] redumbrellafund.org

 

 

 

22 Jun

Convocatoria Global Abierta

¡La nueva convocatoria global del Fondo Paraguas Rojo 2018 está abierta!

El Fondo Paraguas Rojo otorga apoyo financiero a organizaciones y redes dirigidas por trabajador*s sexuales…

  • ubicadas en cualquier país del mundo;
  • legalmente registradas o no;
  • dirigidas por mujeres, hombres y/o personas trans*.

Haz clic aquí para Español.

[credit images: Atelier Victoria Catalina]

Фонд «Красный Зонт» открыл прием заявок о соискании грантов на 2018 год!

Нажмите здесь для Pусский!

Notre 2018 Appel à Propositions est maintenant ouvert!

Cliquez ici pour l’application Français!

The Red Umbrella Fund’s 2018 Global Call for Applications is now open!

  • Is your group, organisation or network led by sex workers?
  • Do you agree that sex work should be recognised as work?
  • Do you contribute to building and strengthening the sex workers’ rights movement(s)?

Apply for a grant here!

 

15 Dic

Minorías en un Movimiento

OGERA stands with refugee 2017Uniting LBT and Refugee Sex Workers

Red Umbrella Fund’s Programme Associate Louise visited OGERA (the Organization for Gender Empowerment and Rights Advocacy) in Uganda earlier this year to listen and learn from this unique group. Why are they organized specifically around lesbian, bisexual, transgender (LBT) and refugee sex workers? And how do they manage to overcome the many cultural and language barriers within this diverse membership?

Minorities in the Sex Worker Movement

OGERA is a Kampala-based group that unites and empowers lesbian, bisexual, transgender (LBT) and refugee sex workers. The group opposes gender based violence and advocates for decriminalization of sex work. OGERA takes a stand against the ways in which nationality, gender, ethnicity, sexual orientation, and choice of profession negatively impact sex workers’ lives day to day. It is the only sex worker-led organization that reaches out specifically to refugee sex workers in the area. 

Shamilah Batte, a refugee sex worker herself, set up the organization in 2013. She realized that the wider sex worker movement, largely led by heterosexual women, lacked representation of other minority groups within the community. According to Shamilah:

“Sex work is perceived to be done by heterosexual women only. For female sex workers, sexual orientation is often not questioned due to the assumption that they identify as heterosexuals. And the needs of refugee sex workers are neglected altogether. I could not just stand and watch my fellow sex workers face all sorts of violations, mainly because they could not access health information and education, treatment and legal representation. All this inspired me to come out and be a voice for the voiceless.»

Criminalization, Stigma and Violence

In 2016, the Women’s Organisation Network for Human Rights Advocacy (WONETHA), a fellow member of the Uganda Network for Sex Workers Organization (UNESO), submitted a report to the United Nations to shed light on the human rights violations sex workers in Uganda face. Ugandan law criminalizes sex work. WONETHA’s report explains how this feeds into structural systems of police abuse, rape, harassment and public humiliation of sex workers.

Refugee women sex workers as well as lesbian, bisexual and trans people not only face similar forms of discrimination and stigma as other sex workers, but they face additional oppression based on their sexual identifies and their status as refugees. For example, the law in Uganda also criminalizes homosexuality. In 2014, the Ugandan parliament passed the Anti-Pornography Act to also operate against ‘prostitution’ which is perceived as immoral. As a result, it increases social stigmas, police violence and harassment. In combination with this bill, criminalization laws and high levels of homophobia contribute to further discrimination that denies sex workers’ access to health services such as HIV treatment.

Group photo OGERA

Stories of Stigma and Abuse

OGERA’s offices are located in a remote area of Kampala. The small but bright office, where the organisation welcomes members and guests, is protected by a high security gate. One of the rooms is used by members to do each other’s hair or make-up, as an additional income generating activity. The staff uses a car to do its outreach work in the refugee camps which are not so close by.

At the office Louise met with five transwomen who shared their personal stories of abuse and physical violence. Mainly from clients but also from the general community. The persecution they face from society due to their sexual and gender identities is a major burden and puts their livelihood and even lives at risk.

At a Refugee Brothel

Later that day, while the sun was blazing outside, Louise was shown around a refugee brothel in a small enclosed neighborhood in Rubaga. While children were running outside and there was ample noise of people passing by, it was relatively quiet inside. In a room that seemed like a shed made of wood, she met with about twenty refugee members of OGERA. They had fled from countries such as Rwanda, Democratic Republic of Congo or South Sudan.

They all shared stories of their daily realities, such as clients who refused to pay for their services. This is a common and risky situation due the high level of stigma against refugees and sex workers, that is further complicated by language barriers. It can be complicated to clarify services and boundaries with a client when you have no language in common.

They also shared their struggles of finding fulfilling employment other than sex work. There is no state income available for refugees in Uganda and sex work is one of the few ways to earn some money for refugees. Louise noticed how they all listened intently to each other’s experiences as well and continuously combined pain and serious conversation with jokes and laughter.

Successes

OGERA logoOGERA is a relatively well-known sex worker organization in the country, although it has only existed a few years. It has won the “sex work organization of the year” award and currently Shamilah coordinates the national network (UNESO). The group has established strong partnerships with various human rights based organisations and funders and contributed to international human-rights based publications about refugees and sex work (here and here).

One of OGERA’s core activities is to establish dialogues with health service providers and sensitize health workers to the issues faced by sex workers. The aim of this strategy is to overcome discrimination at health facilities. Sex workers also frequently face housing and employment discrimination. This occurs when landlords refuse to rent spaces to sex workers or when employers outside the sex worker community discriminate them based on their work, gender identity, sexual orientation and nationality and therefore hinder sex workers to find work in other fields. OGERA’s direct peer to peer support work and dialogues have improved LBT and refugee sex workers’ access to health and legal services.

World Refugee Day

OGERA World Refugee Day 2017

OGERA celebrating World Refugee Day in Uganda

Many sex worker groups organize around important international days for human rights advocacy, such as 3 March, 2 June or 17 December. When Louise visited Kampala, OGERA was in the midst of planning its activities for World Refugee Day on 20 June. This yearly event is an opportunity to commemorate the strength of the millions of refugees worldwide and to show support for families forced to flee their countries of origin. OGERA’s founder Shamilah has faced such hardship when she was only 6 years old. She grew up in Rwanda during the emerging war between the Hutu and the Tutsi in 1994. When the conflict escalated into a genocide, she and her mother were forced to flee their home to find safety in Uganda.

For the World Refugee Day, OGERA rented a football field near a sex worker hotspot in the center of town. The group chose this location because it was accessible enough to draw the community in while secure enough for the safety of the organisation’s team and members.

We later learned that the event had been a success. Sex workers from diverse countries showed up, both members and new contacts, and discussed issues affecting them and spoke about the importance of solidarity amongst the refugee sex worker community. Shamilah shared the following with the African LGBTI media platform Kuchu Times:

“This day means a lot to OGERA considering the fact that this one of our key target groups. It creates awareness about the issues that affect refugee sex workers in a foreign country like Uganda.”

Despite complications due to the language barriers, this event allowed diverse refugee sex workers to exchange experiences amongst each other in a relatively safe space. And despite the hardships they face, OGERA members find strength in shared moments of joy, singing and dancing. These experiences help to build feelings of empowerment and solidarity among the community.

Let’s work together as sex workers to create a bigger voice. However, we should respect, embrace and recognize diversity within the sex worker movement.”
Shamilah Batte

This blog post was written by Josja Dijkshoorn, who supported the Red Umbrella Fund’s grant-making process in the summer months in 2017 after her BA International Studies. She currently studies Gender Studies at Utrecht University.

06 Nov

Rompiendo barreras

Cinco años de una concesión de donaciones participativa en el Fondo Paraguas Rojo

Por Jurre Anema

Durante el último medio año he tenido el honor de escribir mi tesis en la oficina del Fondo Paraguas Rojo de Ámsterdam. Tras conocer el movimiento internacional de activistas por los derechos de l*s trabajador*s sexuales, tuve la oportunidad de hablar con algunas de las personas excepcionales que influyen de manera decisiva en su movimiento a nivel local, regional o mundial. Mi objetivo era analizar cómo se ha organizado y vivido la participación de l*s trabajador*s sexuales en el Fondo Paraguas Rojo. Paralelamente a la celebración de su quinto aniversario, el Fondo Paraguas Rojo está aprovechando el momento para reflexionar sobre su experiencia y documentarla a fin de mejorar todavía más su trabajo en el futuro.

Procesos participativos

“Siempre pensé que el Fondo Paraguas Rojo es lo que el mundo necesita; realmente me encanta la idea de cambiar el poder de sitio”.

Abundan los estudios académicos sobre la participación que describen los diferentes niveles y cualidades de los procesos de participación. Tras analizar los procesos del Fondo Paraguas Rojo, no queda duda de que se trata de una organización altamente participativa, que funciona en los más altos niveles de todos los modelos participativos. La participación es uno de los principios básicos del Fondo y la base en la que se sustentan todos los procesos, las iniciativas y las decisiones de importancia. El Fondo Paraguas Rojo ha concedido más de un centenar de donaciones a grupos liderados por trabajador*s sexuales y ha implicado directamente a más de 40 trabajador*s sexuales de diferentes regiones en sus estructuras de toma de decisiones.

Tiempo para la reflexión

El Fondo Paraguas Rojo se creó en 2012 y ahora, cinco años después de sus primeras donaciones, ha llegado el momento de compartir algunas de las dificultades y reflexiones que me han confiado personas que han participado en diferentes procesos de toma de decisiones del Fondo. Muchas de las dificultades a las que se enfrentan el Fondo Paraguas Rojo y sus participantes no son fáciles de superar; son consustanciales al trabajo de un movimiento mundial y diverso y una organización participativa.

Obstáculos que hay que derribar

Partiendo de las entrevistas que realicé a las personas implicadas en el Fondo Paraguas Rojo extraigo cinco dificultades principales para la participación a las que hace frente el Fondo Paraguas Rojo: barreras lingüísticas; la distancia; conocimientos y experiencia; seguridad; y limitaciones de recursos.

  • Superar las barreras lingüísticas

Las personas encuestadas en mi estudio identifican el idioma como uno de los principales obstáculos. El grupo de examen entre iguales del Fondo Paraguas Rojo, el PAC, trabaja íntegramente en inglés. El Comité Planificador Internacional (ISC), que básicamente es la junta, actualmente trabaja en tres idiomas (que de momento son el inglés, el ruso y el español) lo que ya de por sí es todo un mérito. Sin embargo, si alguien no habla ninguno de estos idiomas simplemente no hay posibilidad de participar en los procesos de toma de decisiones internos del Fondo Paraguas Rojo por el momento. Esta situación excluye a la mayoría del movimiento mundial de trabajador*s sexuales.

Y de entre las personas que sí participan las que son nativas inglesas tienen una ventaja evidente. No necesitan intérpretes que traduzcan las conversaciones y, en consecuencia, a menudo reaccionan y articulan sus intervenciones más fácilmente en comparación con las personas que no son nativas. No obstante, las personas del ISC que no hablan inglés son tenidas en cuenta, ya que se les facilitan documentos traducidos y en todas las reuniones en línea y presenciales se cuenta con la colaboración de intérpretes. Es más, tanto en las reuniones del ISC como en las del PAC las personas que intervienen son conscientes de los diferentes niveles de competencia del inglés e intentan articular claramente y no hablar deprisa. De esta manera, las personas que realmente pueden participar tienen la oportunidad de implicarse plenamente en los debates.

  • Superar la distancia geográfica

Puesto que el Fondo Paraguas Rojo trabaja a escala mundial pero únicamente tiene una pequeña oficina en Ámsterdam, la mayoría de comunicaciones se llevan a cabo en línea a través de Skype, teléfono y correo electrónico. Las reuniones en línea requieren contar con la tecnología adecuada y son difíciles de planificar cuando la diferencia horaria entre las personas participantes puede ser de 10 horas o incluso más. Por otro lado, se reconoce que no todos los grupos y l*s activistas por los derechos de l*s trabajador*s sexuales tienen la misma presencia en línea, o que no pueden participar de forma segura en Internet en calidad de trabajador*s sexuales y defensor*s de los derechos humanos. Por regla general, una vez al año y siempre que los recursos lo permitan, se organiza una reunión presencial. Estas reuniones brindan oportunidades inestimables de generar confianza y potenciar el entendimiento así como de realizar debates más profundos y compartir tiempo útil. Pese a ello, son relativamente costosas y exigen mucho tiempo a las personas que participan. Además, las restricciones de visado han dificultado que el Fondo pueda reunir a tod*s l*s participantes en este tipo de reuniones presenciales.

  • Reconocer y potenciar los conocimientos y la experiencia

Para participar en los procesos del Fondo Paraguas Rojo no es necesario tener un gran bagaje educativo ni experiencia en la concesión de donaciones. Sin embargo, la experiencia como activista y el conocimiento de los movimientos, también a nivel local, es muy relevante y se valora en gran medida. Cabe señalar que puede ser útil tener experiencia como integrante de una junta, en la planificación estratégica o en la elaboración de presupuestos anuales.

“Las ONG internacionales siempre ponen impedimentos para que l*s trabajador*s sexuales puedan hacer peticiones. Eso no pasa con el Fondo Paraguas Rojo. No te piden licenciaturas, no te piden bachilleratos, solo piden personas de la comunidad que hagan aportaciones con sentido común”.

Pese a todo, la falta de conocimientos y experiencia relevantes son percibidas como obstáculos por l*s (posibles) participantes. Es posible que las personas con poca o ninguna experiencia en redes o procesos regionales o mundiales no se sientan con confianza para presentarse al ISC o al PAC. Esto tiene su razón de ser debido a que la toma de decisiones estratégica a nivel mundial puede ser difícil, como bien saben l*s activistas con experiencia en el movimiento mundial. Sin embargo, se puede aprender mucho mediante la participación en los comités del Fondo Paraguas Rojo. Las personas encuestadas en mi estudio afirmaron haber adquirido muchos conocimientos y desarrollado nuevas habilidades como participantes en los procesos de toma de decisiones del Fondo.

  • Preocupaciones sobre la seguridad

Los riesgos de seguridad que sufren much*s trabajador*s sexuales también afectan a sus oportunidades de participar en los procesos del Fondo Paraguas Rojo. Puesto que en muchos lugares el trabajo sexual está penalizado y criminalizado y los índices de estigma y discriminación son altos, no tod*s l*s activistas por los derechos de l*s trabajador*s sexuales quieren o pueden hacerse visibles como trabajador*s sexuales. De hecho, a algun*s ni siquiera se les puede identificar como tales. Esta circunstancia puede ser un impedimento en futuras oportunidades de trabajo si desean cambiar de orientación profesional. En algunos países, a l*s hij*s de l*s trabajador*s sexuales se les niega el acceso a la escuela. L*s trabajador*s sexuales migrantes, en especial l*s migrantes sin papeles, pueden preferir pasar desapercibid*s tanto como sea posible. Si bien el Fondo Paraguas Rojo respeta las diversas realidades de l*s trabajador*s sexuales y comprende que no todas las personas pueden identificarse siempre públicamente como trabajador* sexual, esto puede suponer una dificultad adicional para la participación de algun*s activistas.

  • Limitaciones de recursos

Algunos de los obstáculos identificados anteriormente se pueden solucionar en función de los recursos de los que disponga el Fondo Paraguas Rojo para solventarlos. Existen medios para aumentar la accesibilidad. Por ejemplo, es posible añadir un idioma más al ISC, pero esto incrementaría los costos y complicaría todavía más los procesos internos. En palabras de una de las personas entrevistadas: “En cada ocasión la decisión del ISC deberá encontrar un equilibrio sobre cuánto dinero es justo gastar para que un proceso sea más accesible, o más participativo, o más inclusivo”.

La accesibilidad (es decir, mitigar o derribar los obstáculos) se convierte en un delicado ejercicio de equilibrio entre facilitar que haya la mayor cantidad de participantes divers*s posible y, al mismo tiempo, procurar que la organización siga siendo operativa. Este es un dilema bien conocido en las iniciativas participativas. Y es especialmente cierto en el caso del Fondo Paraguas Rojo, que se propone asignar como mínimo un 70 % de su presupuesto anual directamente a donaciones. Esto significa que los gastos generales y de otro tipo tienen que seguir siendo bajos.

“Creo que el Fondo Paraguas Rojo hace todo lo posible con los recursos que tiene, todo lo que puede”.

Inclusividad

Los diferentes obstáculos descritos en este blog son una pequeña selección de categorías generales y no reflejan debidamente todas las distintas dificultades y los problemas a los que se enfrentan l*s trabajador*s sexuales que quieren participar en los procesos del Fondo Paraguas Rojo. Un obstáculo no mencionado hasta ahora es la limitación de espacios disponibles para que la gente participe. Un gran número de personas muy relevantes y cualificadas han solicitado unirse a los comités del Fondo Paraguas Rojo varias veces pero nunca han sido seleccionadas con este fin, lo que puede ser también muy frustrante y desmotivador.

La diversidad en el seno del movimiento mundial conlleva una situación única para cada un* de l*s activistas en concreto. No obstante, y tal como apuntó una de las personas entrevistadas del ISC:

“[En el Fondo Paraguas Rojo] existe una gran concienciación de que debe haber una diversidad de trabajador*s sexuales y también se es muy consciente de que hay que intentar ser inclusiv*s, y prestar atención a l*s trabajador*s sexuales a l*s que no se incluye normalmente, o a aquell*s cuya voz no se escucha tanto”.

En general, las personas que han participado en la organización defienden firmemente su trabajo y sus procesos. ¡Por cinco años más!

 

Jurre Anema estudia sociología en la Vrije Universiteit de Ámsterdam. Como parte de su tesis de máster ha llevado a cabo una investigación sobre los procesos participativos en el Fondo Paraguas Rojo. Si tiene interés en este estudio y desea recibir más información o una copia de su tesis, por favor póngase en contacto con el Fondo Paraguas Rojo escribiendo a la dirección info [arroba] Redumbrellafund [punto] org.

04 Oct

As Rosas Já Falam: My Love Letter to AWID

AWID Daspu lineupFrom September 8th to 11th, many feminist sex workers’ rights advocates and allies made their way to Salvador da Bahia, Brazil and gathered at the AWID Forum. AWID’s forum is a massive global gathering that brought together over 1800 feminists from all over the world this year. While the history of sex work activism in feminist spaces is long, the meaningful and respectful participation of sex workers in these spaces is sparkling new.

“We are whores. We are feminists. And we have rights.” – Cida Vieira, APROSMIG (Brazil)

Ana Luz Mamani, a sex worker activist from Mujeres del Sur in Peru and member of the International Steering Committee of the Red Umbrella Fund, spoke to a large crowd about funding sex worker organising in the plenary “Money and Movements”. And that was just the start of the evening…

It was followed by a DASPU fashion show organised by sex worker activists to raise visibility for the sex workers’ movement and sex work «as work». DASPU is a Brazilian sex worker-brand that is renowned for its fashion shows filled with humour, pride and advocacy messages. While the audience danced and cheered on their chairs, sex workers and allies from more than twenty nationalities performed on stage.

Let me tell you, it was a blast!

IMG_3058The catwalk celebrated the existence of the Red Umbrella Fund, which was launched at the AWID Forum in Turkey in 2012, and the “growing and showing” sex workers’ rights movements. Since its launch, the Red Umbrella Fund has made 78 grants, totalling over 1.8 million USD of direct financial support to sex worker organising in 45 countries.

Open Arms

The show also symbolised a big “thank you” to AWID for welcoming sex workers into these feminist spaces with open arms. For creating room for a feminist dialogue with sex workers beyond the often overwhelming trafficking and exploitation debates.

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Photo: Sangeeta Ramu Manoji, VAMP (India)

Personally, I was honoured to celebrate sex workers’ lives, experiences, affections, challenges but also opportunities with friends and fellow activists from around the world! I was thrilled with the large amount of positivity I heard about the vibrant moves of the sex worker show at AWID’s arena. Among the comments was a celebration of our ability to bring together the diversity of the sex worker movement – which includes sex workers of all genders, sexual orientations, race, and class – on stage, and to mobilise hundreds of enthusiastic feminists. Sex worker activism does not always get such a response in feminist spaces.

So sex workers fight trafficking?

“Anti-trafficking policy in Canada is anti-sex work policy. Actually, we don’t need the police to rescue us. Sex workers need to know their rights. (…) Migrant sex workers are treated as terrorists in Canada. This year alone, 16 women in our network have been arrested. They have trauma. Not because of trafficking or exploitation, but because of the arrest and police treatment.” – Elene Lam, Butterfly (Canada)

The Red Umbrella Fund co-hosted a session that elaborated on the need to acknowledge sex workers as key allies in the fight against sex trafficking and labour exploitation. Elene Lam (Butterfly Asia and Migrant Sex Workers Project, Canada), Cida Vieira (APROSMIG, Brazil) and Kiran Deshmukh (VAMP, India) shared diverse examples of how they stand up for their rights as sex workers and for the rights of people who have experienced sex trafficking and sexual exploitation.

“Raids [of brothels] in India are very violent. They are often sponsored by anti-trafficking NGOs. They have a lot of money. We struggle to find money to collectivise but they have big budgets. (…) Every woman who opts to be in sex work should have that right and should be able to work in safe work conditions.” – Kiran Deshmukh, VAMP (India)

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Photo: Elene Lam, Cida Vieira, Bandana Pattanaik, Kiran Deshmukh, Aarthi Pai

They expressed the need to talk about labour and migration rights for women and to gain respect for sex workers’ voices and experiences, as well as to value their vast knowledge in the field. Bandana Pattanaik from the Global Alliance Against Traffic in Women (GAATW) concluded that the presentations “demonstrated that sex worker organisations are claiming their space, involving communities, and engaging at policy level to combat trafficking”.

Funding Movements

In the session, ‘How Can Funders Most Effectively Support Young Feminist, Trans* and Sex Worker Movements’, the Coordinator of the Red Umbrella Fund, Nadia van der Linde, advocated for more and, importantly, better funding for sex workers’ rights. She then opened the discussion with the sex workers and other activists in the audience about how funders can improve their funding in support of, and together with, their respective social movements.

Some of the needs expressed to funders were:

  • listen to the community;
  • provide long-term and flexible support;
  • support strategies and capacity to overcome closing civil society spaces and bureaucracy;
  • translation support; and
  • introductions to other funders.

No Turning Back!

Photo: Gabriela Leite by Luiz Garrido

Every forum day, sex workers were visible in one or more sessions in the programme, whether from the perspective of fun and pleasure, transgender rights, or artivism. I heard numerous people at AWID say that they believed this was “the tipping point” for the global feminist movement’s embracing of sex workers’ rights. I witnessed a growing understanding that sex work is a human rights issue in which feminists play an important role in pushing a rights-based agenda forward. As stated in the title of Open Society Foundations’ report that was also launched at AWID, there is No Turning Back.  The way forward is jointly with and in support of sex workers.

So this was my love letter to AWID and to all those who made sex worker participation possible and outstanding. To quote Gabriela Leite, a sex worker activist from Brazil and creator of DASPU: “as rosas já falam” (sex workers already have a voice). Just listen. 

By Dennis van Wanrooij, Red Umbrella Fund

01 Jul

La convocatoria global está abierta!

¡La nueva convocatoria global del Fondo Paraguas Rojo (2017) está abierta hasta el 28 de julio.

Tu grupo, organización o red, ¿está dirigido por trabajador*s sexuales?

Tu grupo, organización o red, ¿reconoce que el trabajo sexual es trabajo?

A tu grupo, organización o red, ¿le interesa contribuir a construir y fortalecer el movimiento de l*s trabajador*s sexuales?

Haz clic aquí para más información

Red Umbrella Fund Call2016 poster_ESP

¿Cómo colicitar una donación?

Descargar el cartel

Notre 2017 Appel à Propositions est ouvert jusqu’au 28 Septiembre

Cliquez ici pour deposer une demande de subvention.

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The Red Umbrella Fund’s global Call for Applications is open until 28 July 2017.

Apply for a grant here.

Фонд «Красный Зонт» открыл прием заявок о соискании грантов на 2017 год!

Нажмите здесь для Pусский

 

 

21 Abr

Why Sex Work should be Decriminalised

Sex work (or prostitution as many know it) is a subject surrounded by fierce discussion, often about human trafficking. In much of the discourse, the line that separates the concept of sex work from human trafficking seems to have all but disappeared.

Discrimination, indignity, violence and diseases – all issues sex workers in many countries face regularly. But not because it necessarily is ‘part of their job’, but because society condemns and criminalises them.

A 17-year old girl from Thika (Kenya)has been arrested by the local police for soliciting sex. She gets assigned a police cell . The chief commands one of the officers to deliver him the girl the following morning. She is raped repeatedly. When the chief is done with her she can go back to her cell. Two other officers  follow this pattern for  days. Then finally, the girl is released.

I can imagine you thinking of sex work as  something a bit strange. When you hear that 85% of women working in the Red Light District does so against her will, it makes sense to wonder why we still accept this in the Netherlands. I can imagine you might turn against  sex work if you hear only about exploitation and abuse. And I can even understand that, in terms of your religion, or values around sexuality, you find it strange that some people use sex to earn money. It is easy to follow the mainstream media who present you this information on a silver platter. Before I learned differently, I believed the same.

June 2015. It’s the first time I’m on the phone with Nadia, Coordinator of the Red Umbrella Fund. Nadia tells me that the Red Umbrella Fund supports sex workers in order to improve their work and living conditions. I think about a documentary I once saw: ‘Jojanneke in de Prostitutie’. It was supposed to be about sex work, but all that I saw were conditions that made me think of human trafficking. I wonder why someone would support something degrading like sex work? This required some research. Disbelief turned out to be naivety and ignorance changed to  knowledge.

In no time,  I am transformed in a firm advocate of decriminalisation. Why? Because the ‘degrading ’ part is in the way sex workers are treated, not in  the work itself.

The story of the girl from Thika is just one small example of what I read in Open Society’s report on violence and abuse against sex workers in Kenya (2008). In Kisumu, another city in Kenya,  sex workers are often directly claimed by senior police officers. One women was kept imprisoned and abused in the house of one of the agents. After four days, when a new victim was arrested who could take over her place, she was released. The way female police officers treat sex workers isn’t much better. Arrested sex workers are not aloud to walk, but have to crawl. They are forced to perform stripteases in order to be humiliated. Often they have to sleep on the ground and don’t get proper food. At night they get ordered to mop the floor with urine and water mixed together, for no other reason than it being possible.

'Only rights can stop the wrongs.' Credits: Dale Kongmont, APNSW

‘Only rights can stop the wrongs.’ Credits: Dale Kongmont, APNSW

This doesn’t only happen in Kenya. Rape and violence by police and customers is common in many countries. Sex workers are regularly banished from their community and denied access to healthcare. In Cambodia, for example, sex workers can’t reach out for HIV medication. Are we ever going to solve the worldwide HIV problem if the most vulnerable group to this disease can’t receive any help? I don’t think so. One sex worker declared that she has accepted a two dollar offer for sexual intercourse because if she didn’t, her child wouldn’t eat that night. Without labor rights and basic human services, she has no choice but to agree to such low prices.

The stories hit home, injustice is something that always touches me very deeply. The problem is actually pretty simple: with such a lack of respect respect, sex workers aren’t seen as worthy human beings. If society doesn’t accept you, you don’t have much money and your job is illegal, you end up in very vulnerable positions. Violence and exploitation then become inevitable.

Why do we have such a problem with sex work?

Sex work is ‘the voluntarily sexual exchange  between two people upon payment.’ In my opinion nothing is wrong with this. If free sex is accepted, why isn’t payed sex? Or are we struggling with the addition of the word ‘voluntary’ which is a word that doesn’t seem to exist when people think of sex work?  We all know human trafficking is horrible. However, by criminalising sex work we create an ‘underground world’ where it is extremely difficult to separate wrong from right. It won’t only do harm to those that voluntarily work in the business, but also, and maybe even more, to the ones that don’t. This already existing underground will grow, and real human trafficking victims will disappear in the mass. This is an underground world wherein rights don’t exist. A world that’s hard to reach for rescue teams. A world wherein sex workers become even more vulnerable to addiction, violence and disease.

A great example of this underground world involves the issue of HIV. In countries like Tanzania and China, but also in the United States, sex workers are being arrested by the police, simply for carrying condoms.

If the choice is getting arrested or taking a risk and working without condoms in order to feed your child, what would you do?

The consequence is, as you can imagine, that many sex workers start working without condoms.

An honor to sex workers all over the world, statue Belle in Amsterdam. Source: Mariska Majoor

An honor to sex workers all over the world, statue Belle in Amsterdam.
Source: Mariska Majoor

Some say sex work should be replaced by ‘normal work’. Actresses like Kate Winslet and Meryl Streep agree. They oppose Amnesty International’s new decriminalization policy. Ignoring the fact that some sex workers actually do enjoy their work, it is also very easy to make statements like these when you live in Hollywood, where money flows. Think of the woman who accepted two dollars for her services in order to feed her child. How will she find a ‘normal job’ in a country where there is a shortage in jobs? Factors such as poverty, lack of education, health and social status have a lot of influence on freedom of choice. That is why we have to realise that alternatives to sex work, if desired, are only possible when the economy allows it.
Forcing a sex worker to do 12-hour shifts in a textile factory for a pittance, which happens a lot, is definitely not the right solution. That looks more like human trafficking than sex work. NGOs who support these so-called ‘rescue operations’ should be ashamed. The woman who wants to feed her child needs nothing more than human rights and protection of her safety.

Amnesty International posted a video in which a women speaks about sex work, the money she earned doing it, and how it made it possible for her to save her children from a violent father. It reminded me of an interview with Marjan Wijers, researcher on human trafficking and sex work, which she did for magazine De Groene Amsterdammer:

‘Feminists should be the ones fighting for the rights of sex workers. The stigma on prostitution touches every women. It keeps the idea alive that the right of protection against violence depends on their honor or sexual purity.’

What is more powerful than a women saving her children from an abusive father? That doesn’t deserve discrimination or a jail sentence, only respect.

Eva Jansen, for the Red Umbrella Fund
This post was translated from Dutch. You can find the original post here.

08 Abr

Are we really listening?

The discussion on funding anti-trafficking initiatives organized by Global Fund for Women (GFW) and South Asia Women’s Fund (SAWF) at the recent San Francisco IHRFG meeting highlighted a few significant gaps that we as grant makers must pay attention to. The Global Alliance Against Traffic in Women (GAATW) presented from its latest research on what money is invested in anti-trafficking initiatives and how that money is spent. To me, the most striking conclusion was the paradox of large sums of money going into anti-trafficking initiatives globally but the relative absence, even the unwillingness, of most human rights funders to engage with the issue. It makes me question who we are listening to when setting our funding priorities?

This paradox was echoed by Tulika Srivastava, Executive Director of SAWF, who added that although trafficking is often seen as primarily a problem affecting women and girls, many women’s rights organisations and feminist activists do not engage much with anti-trafficking initiatives due to the conflation of trafficking and sex work and the related sensitivities and polarized debate.

“It all comes down to who controls poor people, particularly poor women, their mobility, and their decisions,” clarified Tulika, “Who decides what’s good for them or not?”

In other words: do we even listen to the people that our funding is meant to support?

Although the adoption of the UN Protocol in 2000 and more recently the ILO protocol on Forced Labour have resulted in some efforts to affirm rights of workers, in many parts of the world anti-trafficking responses limit themselves to carrying out raids in brothels that claim to ‘rescue’ trafficked women. The harmful effects of such initiatives, including harassment, abuse, and arbitrary detention of women who depend on sex work for their income, are well researched and documented as “collateral damage” by the GAATW. There are numerous reports (see for example here and here) documenting abuses in rehabilitation centers and shelter homes that are more like prisons than safe houses. Sex workers in Thailand define raid and rescue initiatives as “action taken by police with TV cameras [and] reporters, where many women are shown sitting on the floor and hiding their faces from camera, or with their eyes inked out like criminals – when the job [is] done, most of us end up in debt and return to [sex] work to pay it off after we are released”(source: Bad Girls Dictionary by Empower, 2007). There is ample evidence of the totally apnsw logo sewing machineirrelevant and unrealistic alternative job options and trainings that are offered to women in shelters. It has even led to the Asia Pacific Network of Sex Workers (APNSW) developing a logo with a crossed out sewing machine and a film by sex workers in India called “Save us from Saviours”. In the US, the anti-trafficking frame is used to arrest large numbers of sex workers, particularly from black and trans* communities.

All this suggests an important role for human rights funders to ensure the human rights of all workers, regardless of the site and nature of their work and their legal status, are protected.

Interestingly, while many human rights funders stay silent and the feminist movement continues to be divided on the topic, global support for decriminalisation of sex work – including as an essential ingredient to ending violence, exploitation and trafficking in the sex industry – is experiencing an upward trend in recent years with clear endorsement from UNAIDS and WHO and more recently also from Amnesty International. Why then is there so little response from human rights funders to address this global issue of human trafficking? The discussion among funders in the session revealed that the topic is generally considered “too contentious and heated”, “too complex” and “too sensitive” to touch. A story was shared of a programme manager proposing to expand their grantmaking to include this area of work, but facing a blockage by the board of trustees who preferred “not to take a stance” on the issue of sex work.Save us from saviours

Tulika shared her own fund’s recent trajectory of not wanting to get involved in this complex debate, but ending up right in the middle of it. “We heard stories at meetings about women being rescued, supposedly after being identified as trafficked, from sex work as well as domestic work. Our research then showed us that the ‘rescue’ actually provided much risk of abuse, poor labour conditions and less income. It didn’t seem such a good deal for those women.” A key learning of SAWF has been, that decriminalization of sex work and self-organising among sex workers are essential ingredients to an effective and comprehensive approach to end trafficking.

“I used to think that all sex workers were victims too,” confided the director of another women’s fund to me after the session.

As the coordinator of the Red Umbrella Fund, the global fund that is led by sex workers, for sex workers, my position on sex work is obvious. The victimization approach is common but not effective and, in fact, harmful because it robs sex workers of their agency and voice. Our experience of four years of grantmaking at the Red Umbrella Fund tells us that sex worker rights activists’ priorities around the globe are to end the violence and stigma they experience daily. Decriminalisation of sex work is an important strategy to enable sex workers to protect themselves from violence and exploitation and seek justice when needed. As the old saying goes: Only rights can stop the wrongs.

A Bangladeshi woman I spoke with a few years ago put everything in perspective for me. She made her living as a sex worker in one of the country’s largest brothels. She had moved to the city to work, to take care of her children and mother. She had no savings, lacked school diploma’s and had no formal work experience.

“I could have become a waste picker or beggar”, she told me, “but sex work brings more money and gives me more freedom to work the hours that suit me. I take care of my kids, I can send them to school, and I work at night.”

Although she had no prior knowledge of concepts like human rights, lacked access to proper health services due to high levels of stigma and discrimination, and was unable to seek justice against the violence she experienced because the police was the main perpetrator, she was one of the most confident women I have ever met. Although the country’s law makers and popular media try hard to make you believe otherwise, she was not a victim.

While feminists may argue endlessly over the legitimacy of sex work as work, the people who sell sexual services as work make their own decisions based on what they consider their best options to be. Just like you and me. In this world we live it, when it comes to finding a job, poverty limits options. Being a woman or trans* person limits options. Having no formal education or a higher degree limits options. Being from an ethnic minority limits options. The list goes on. But as human rights funders, we have money to facilitate change.

Sex workers and their community organisations are often the first point of support to people who experience trafficking and other forms of abuse or exploitation. But according to our research there are few funders out there to support their work.

To go back to my earlier story, how did the director who just told me she used to think all sex workers were victims change her mind? “Meeting a sex worker, and hearing her side of the story,” she admitted. How about all of us, are we really listening to the people whose rights our funds aims to protect?

By Nadia van der Linde, Coordinator at the Red Umbrella Fund

This blog was initially posted on the Alliance Magazine blog here.